Diseñado para profundizar, no para multiplicar
En el skincare, muchas veces el crecimiento se mide por la cantidad de productos que una marca lanza. En DermaRadiant, el criterio siempre ha sido otro.
Desde el principio tomamos una decisión clara: concentrarnos en dos zonas donde el envejecimiento se nota más y se percibe primero —el rostro y el contorno de ojos—. En lugar de ampliar el portafolio con productos aislados, elegimos desarrollar dos fórmulas completas y perfeccionarlas de forma continua.
Ese enfoque exige disciplina.
Implica volver una y otra vez sobre las mismas fórmulas para ajustar concentraciones, mejorar la calidad de los ingredientes, optimizar compatibilidades y elevar el estándar cada vez que es posible. El avance no se mide por nuevos nombres, sino por mayor coherencia y solidez en la formulación.
Las fórmulas que hoy se producen en Colombia son el resultado de esa evolución. Conservan la base clínica del concepto original desarrollado en Beverly Hills y la llevan más lejos, integrando botánicos colombianos y brasileños reconocidos a nivel mundial, respaldados por años de uso y estudio, dentro de una estructura formulada con péptidos europeos de alto nivel.
Nada en estas fórmulas está puesto al azar. No hay espacio desperdiciado ni ingredientes incluidos por moda. Las concentraciones no se reducen para optimizar costos. Cada componente cumple una función clara dentro del sistema.
Este mismo criterio define cómo se usan los productos. La fórmula facial y la del contorno de ojos están pensadas para trabajar juntas, con texturas y activos compatibles, para que la rutina sea clara, sencilla y sostenible en el tiempo.
DermaRadiant no construye colecciones.
Construye sistemas que evolucionan con precisión, no con volumen.
Dos fórmulas, refinadas de forma constante, hechas para competir con el skincare más serio del mundo, sin atajos y sin ruido. Así, bien hecho, pues.
