En dermatología moderna, los péptidos son uno de los activos más estudiados y valorados por su capacidad de comunicarse directamente con la piel. Son cadenas cortas de aminoácidos —los mismos bloques que forman proteínas clave como el colágeno, la elastina y la queratina— y su función principal es enviar señales biológicas específicas a las células cutáneas.
Cuando la piel envejece, esas señales se debilitan. La producción natural de colágeno disminuye, la renovación celular se ralentiza y la estructura de soporte de la piel pierde eficiencia. Los péptidos actúan como “mensajeros inteligentes”: le indican a la piel que debe reforzar procesos que con el tiempo se vuelven menos activos.
En DermaRadiant trabajamos con péptidos y oligopéptidos de grado clínico, seleccionados no por tendencia, sino por evidencia. Un ejemplo clave es Matrixyl 3000™ (3 %), presente en el Complejo Anti-Arrugas™. Esta combinación de palmitoyl tripeptide-1 y palmitoyl tetrapeptide-7 ha sido ampliamente estudiada por su capacidad para estimular la síntesis de colágeno y elastina, ayudando a mejorar firmeza, textura y suavidad de forma progresiva y acumulativa.
En el contorno de ojos, la necesidad es distinta. La piel es más fina, la microcirculación juega un papel crucial y la inflamación se refleja rápidamente en bolsas y ojeras. Por eso, el Rejuvenecedor de Ojos™ incorpora Eyeliss™ (3 %), un complejo de dipeptide-2, hesperidin methyl chalcone y palmitoyl tetrapeptide-7. Este tipo de oligopéptidos trabaja sobre la retención de líquidos, el drenaje y la resistencia del tejido, mejorando visiblemente la apariencia del área periocular con el uso constante.
A diferencia de fórmulas que incluyen péptidos solo para poder mencionarlos en la etiqueta, DermaRadiant utiliza concentraciones alineadas con estudios clínicos, combinadas con niacinamida, vitamina C nanoencapsulada y sistemas botánicos amazónicos que refuerzan la eficacia global de la fórmula. El resultado no es un efecto aislado, sino un sistema coherente para rostro y contorno de ojos, diseñado para funcionar mejor con el tiempo.
Los péptidos no prometen milagros instantáneos. Prometen algo más valioso: comunicación celular precisa, mejora estructural real y resultados que se sostienen cuando la formulación está bien pensada.
